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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Reflexiones

Hoy, después de dormir, volví a leer a Karl Marx. Contretamente, un cuadernillo distribuido por le PCR llamado "valor y trabajo".
Al contrario de lo que repite la izquierda religiosamente, siempre opiné que el marxismo no es obra de una persona iluminada, sino que es el trabajo de un hombre común, que consistió en desenmascarar las formas de explotación del sistema capitalista que persisten hasta el día de hoy.
En fin, al grano. Recuerdo un pasaje que dice lo siguiente: "Reclamar la igualdad de salarios en un sistema capitalista es como pedir libertad en un sistema esclavista". Es obvio a que se refiere: No hay que adaptarse al sistema y tratar de mejorarlo de a poquito, lo que se debe hacer es destruirlo.
Son palabras hermosas, pero como bien sabemos, hablar es gratis. Toda persona (como yo) que no tiene anhelos materiales para ser feliz no necesita del capitalismo.
Me empecé a plantear: ¿Qué se debe hacer para destruir al sistema?. También entré en contradicción: Porqué apoyo a un gobierno que defiende un capitalismo más justo, por así decirlo? Después de divagar en pelotudeces durante más de una hora, llegué a una conclusión que me satisfizo y quiero compartirla con ustedes:
Hoy, en pleno SXXI, es demasiado idealista soñar con aplicar las ideas marxistas, si tomamos en cuenta el avance del capitalismo en sectores como la tecnología, medios, etc. Un movimiento de esa clase, que represente un peligro para el poder imperante, sería destruido en un abrir y cerrar de ojos por un grupo de corporaciones económicas, mediáticas, servicios de inteligencia, etc.
Pero también hoy, en pleno SXXI, tenemos un gobierno que no se cagó en llos sectores postergados, como hemos tenido anteriormente. Se va de a poco, progresivamente, generando mayor inclusión social. Esto, por más que no signifique salir del capitalismo, acentúa las diferencias entre las clases. Sectores como el campo no se van a quedar de brazos cruzados al ver que el gobierno les retiene el 35% de su renta. El grupo Clarín no va a mirar para otro lado ante la ley de medios y menos con la investigación sobre Papel Prensa. Un claro ejemplo ocurre con el ejército, miren lo que le pasó a Julio López...
Estos son los grupos de poder de los que debemos cuidarnos, ya que democráticamente la oposición no puede hacer un carajo frente a nosotros.
Y acá es donde radica el eje de la cuestión: Hay que seguir profundizando, a medida que sigamos este camino, vamos (de otra manera) encaminándonos hacia la sociedad que Marx soñó. Y que también soñó el Che, Bolívar, San Martín, Hidalgo, etc. Si seguimos este rumbo, los verdaderos cambios que beneficien a la clase trabajadora se darán por sí solos.
Y para tranquilizar aún más: Además de difícil, es casi pelotudo pensar que el mismo gobierno que arrancó con esta transformación del país se eche para atrás.
No tengo más que decir, gracias si leyeron. Si les copa, difundan.
León

K
V